La idea de progreso encierra la convicción de que la humanidad ha avanzado gradualmente en el pasado y que así continuará haciéndolo en el futuro, desde un grado original de ignorancia y de relativa impotencia frente a las fuerzas de la naturaleza hacia estados de conocimiento y de poder sobre el mundo.

Habría que distinguir también entre dos formas principales de entender la dinámica de ese desarrollo gradual de las culturas y las civilizaciones:

  • el progreso se refiere sólo al crecimiento y a la acumulación del saber científico y de la capacidad tecnológica de los hombres,
  • el progreso que realmente importa ha de medirse como un aumento de nuestro bienestar moral y espiritual para alcanzar un estado de felicidad en la tierra.

¿cómo se relacionan ambas perspectivas? la respuesta a esta pregunta no ha sido unánime y en ella reside uno de los debates que ha generado la idea de progreso. 

En este espacio vamos a ahondar en la formación histórica de la idea de progreso, nos limitaremos al ámbito de la civilización europea y occidental, pues fue allí donde parece haberse alcanzado la noción más compleja y de mayores consecuencias acerca del desenvolvimiento paulatino y creciente de las capacidades humanas.

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